Llegado el momento, se levantó el paño que cubría el cuadro para poder apreciar tan maravillosa obra
Hubo un caluroso y largo aplauso.
Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía.
Todos admiraban aquella preciosa obra de arte.
Un persona, que era muy observadora y curiosa, encontró, según su apreciación, una supuesta falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura, e inmediatamente se apresuró a donde estaba el artista e y le preguntó lo siguiente:
- "¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?".
El pintor, calmadamente y muy despacio tomó su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera en voz alta:
Apocalipsis 3,20:
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo:
si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con
él, y él conmigo."
- "Así es", respondió el pintor. "Ésta es la puerta del corazón del hombre. Solo se abre por dentro."Abramos nuestro corazón al amor, a DIOS. Cambiemos, aun estamos a tiempo.
Reflexión:
¿Se cansará Dios de tocar la puerta de nuestro corazón alguna vez? Lo dudo, Dios no se cansa jamás, somos nosotros los que nos cansamos de buscarlo y a veces desistimos de hacerlo.
El Señor jamás se cansará de llamar, porque jamás se cansa de amar. Nació del amor y para el amor vive. Abre tu corazón al irresistible encuentro como dos enamorados que se vuelven a encontrar y saben que ya nada podrá separarlos. Deja que pase, cene contigo y haga crecer en ti el deseo inmenso de la felicidad eterna.
Jesús está llamando hoy a tu puerta: ¿será que le dejas entrar?
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